La
batalla entre los ciudadanos preocupados por la salud, la seguridad y
el ambiente y los intereses corporativos de la industria de los
combustibles fósiles sigue creciendo en Colorado. La batalla es cada
vez más también acerca de cuánto control pueden ejercer los
ciudadanos mediante el proceso democrático sobre lo que sucede en
sus propias comunidades. En la última escaramuza de lo que parece
una larga guerra, un grupo de organizaciones presentaron hoy una
apelación para mantener vigente la prohibición a la fractura
hidráulica aprobada por los votantes en Longmont, Colorado en 2012.
Esta es una de numerosas propuestas de ley aprobadas en el estado,
incluyendo Boulder, Lafayette y Fort Collins, pese a los millones que
gasta la industria de los combustibles fósiles para vencerlas.