(traducción del artículo "Shale gas firms to be brought under ‘robust’ new EU law" publicado en Euractiv el 24 de octubre de 2013)
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EXCLUSIVA / Según ha
sabido EurActiv, las empresas explotadoras de gas de esquisto que
operan en Europa pronto tendrán que cumplir un sólido conjunto de
medidas legislativas que está elaborando la Comisión Europea y cuya
publicación está prevista para los meses de diciembre o enero.
Antecedentes
El gas de esquisto es un
combustible fósil “no convencional” que se encuentra en el
interior de las fisuras y fracturas subterráneas naturales. Hasta
hace poco tiempo no existía ningún método para transportarlo con
seguridad a la superficie.
Se extrae mediante
fracturación hidráulica, un proceso que consiste en romper en
sentido horizontal las capas de esquisto bombeando a gran presión
líquidos y una serie de aditivos químicos con el fin de liberar las
reservas de gas atrapadas en la roca.
Para los defensores de
esta tecnología, el gas de esquisto representa una fuente de energía
satisfactoria y sin explotar que constituye una alternativa a los
combustibles fósiles tradicionales, mientras que para los
detractores es un combustible fósil peligroso y muy contaminante.
De momento el continente
depende del gas importado de Rusia y, en los últimos años, debido a
conflictos entre este país y Ucrania, el suministro se ha visto
interrumpido durante el invierno.
En los Estados Unidos, el
gas de esquisto ya representa el 16% de la producción de gas de la
mayor economía del mundo, aunque los analistas no se ponen de
acuerdo sobre su potencial a largo plazo.
Es casi seguro que este
recurso se incluirá en una directiva sobre combustibles no
convencionales, similar a otros instrumentos legislativos de la UE,
como los relativos a las aguas residuales y a las evaluaciones de
impacto ambiental.
“Vamos a proponer un
marco jurídico para el gas de esquisto en Europa al objeto de
reducir al mínimo sus riesgos”, declara un informante fiable, que
desea mantener el anonimato.
“Nuestra intención es
establecer claramente las normas para las empresas y los inversores y
tranquilizar al público en relación con el impacto ambiental del
gas de esquisto y sus posibles efectos para la salud pública,”
añade. “Y, dado que el impacto ambiental del gas de esquisto
podría mayor que el del gas o el petróleo convencionales, queremos
garantizar que la legislación en materia de medio ambiente sea
suficientemente sólida para prevenir dichos riesgos.”
Las directivas
comunitarias tienen carácter vinculante y dejan a los Estados
miembros margen a la hora de adoptarlas. Se consideran pertinentes en
el caso del gas de esquisto porque, de acuerdo con el principio de
“subsidiariedad”, la elección de la combinación energética es
competencia nacional y no se puede impedir su explotación por parte
de los Estados miembros.
No obstante, si deciden
seguir adelante, la nueva propuesta impondrá varias salvaguardias
ambientales estrictas.
“Tiene que ser un marco
jurídico aplicable en todo el territorio de la Unión Europea y no
un mero conjunto impreciso de directrices,” dice nuestro
informante. “Cuando eso ocurre nos encontramos a merced de los
distintos sistemas nacionales y de su aplicación y también existe
la posibilidad de que dichas directrices sean impugnadas ante un
tribunal.”
Y añade que la directiva
prevista tiene por objeto garantizar que se ofrezca al público “el
mismo nivel de protección” contra los riesgos de la fracturación
hidráulica y de los riesgos que entrañan otras formas de extracción
de energía.
La legislación
establecerá normas para abordar los riesgos derivados de:
- la evacuación y quema de gases de efecto invernadero
- las alteraciones sísmicas
- la contaminación de las aguas subterráneas y la gestión del abastecimiento y las reservas de agua
- los efectos en la calidad del aire, y las emisiones sonoras
- los problemas de infraestructura provocados por las actividades industriales pesadas
Emisiones
de metano
“El metano también
plantea problemas relacionados con las emisiones,” añade nuestra
fuente. “Se preverá alguna manera de controlar las emisiones, ya
sean de metano u otras formas de contaminación atmosférica. Es
preciso preverlo todo.”
La UE considera que estas
normas comunes proporcionarían a la industria certidumbre,
previsibilidad y unas condiciones de competencia equitativas en todo
el continente. Sin embargo, seguramente no gustarán a las industrias
que requieren un consumo intensivo de energía ni a algunos Estados
miembros.
A principios de verano,
George Osborne, Ministro de Finanzas del Reino Unido, anunció
lo que él esperaba sería “el [régimen fiscal] más generoso del
mundo para el gas del esquisto”.
Polonia también está
entusiasmada con las posibilidades que ofrece el gas de esquisto,
pero en Bulgaria, en Francia y en el norte de España se ha prohibido
su explotación debido a las inquietudes expresadas por la opinión
pública.
El pasado viernes (18 de
octubre), Chevron también anunció la interrupción de sus
operaciones de explotación de gas de esquisto en Pungesti (Rumanía)
tras cinco días de protestas locales.
Acabado ecológico
Según el Centro Común
de Investigación de la Unión Europea, la extracción de gas de
esquisto plantea “graves riesgos” para el medio ambiente y
la salud humana y, según la Agencia Internacional de la Energía,
incluso si se utilizaran los métodos más ecológicos, provocaría
una elevación de las temperaturas de 3,5 grados en todo el
mundo.
Fatih Birol, economista
jefe de la AIE, dijo el pasado año a EurActiv que estos efectos
serían “inaceptables”.
Sin embargo, la industria
responde que las técnicas de “acabado ecológico” utilizadas
para la quema o la captura de las emisiones de metano pueden mitigar
en gran medida sus efectos en el clima.
“Si se emplea un equipo
de acabado que reduzca las emisiones, solo irá a parar a la
atmósfera una fracción de las emisiones de metano,” explicaba el
científico estadounidense David Allen en una conferencia organizada
en Bruselas a principios de mes por la Asociación Internacional de
Productores de Petróleo y Gas.
Prueba de que la batalla
entre los grupos de presión se ha extendido a los laboratorios, sus
conclusiones ya han sido cuestionadas por otros científicos de
la Cornell University en los Estados Unidos.
El metano es un gas de
efecto invernadero muy potente y de vida corta; es 86 veces más
potente que el dióxido de carbono a lo largo de un período de 20
años y al menos 34 veces más potente a lo largo de un siglo.
Mejoras ambientales
La noticia de que esta
actividad pronto podría estar regulada en virtud de una directiva de
la UE supondrá un alivio para los expertos en medio ambiente que
habían estado preparándose para un conjunto de directrices más
confuso. Las esperanzas de una reglamentación sólida habían
disminuido a medida que los precios de la energía barata iban
cobrando cada vez mayor importancia en la agenda de Bruselas.
Las fuentes de la
Comisión no se ponen de acuerdo en cuanto a la dureza con la que las
distintas Direcciones Generales se han opuesto al expediente del gas
de esquisto. Günther Oettinger, Comisario europeo de Energía, se
ha declarado varias veces a favor de que se examine la cuestión
del gas de esquisto, mientras que Connie Hedegaard, Comisaria europea
de Acción por el Clima, ha mantenido una actitud más cauta.
Según parece, José
Manuel Barroso, Presidente de la Comisión Europea y un árbitro
definitivo en esta cuestión, es partidario de incluir la legislación
en un conjunto más amplio de medidas relativas al cambio climático,
que abarcarían otros aspectos, como las arenas bituminosas, los
objetivos para el año 2030 e incluso el régimen de comercio de
derechos de emisión, que regula las emisiones de gases de efecto
invernadero en Europa.
Ciertamente la
legislación sobre el gas de esquisto se aprobará demasiado tarde
para que esta Comisión pueda adoptar medidas al respecto, por lo que
se limitará a fijar la agenda para la próxima administración tras
las elecciones al Parlamento Europeo, que tendrán lugar en el mes de
mayo.
El mundo no esperará
Sin embargo, en un
discurso que, retrospectivamente, podría resultar irónico,
Janez Potočnik, Comisario de Medio Ambiente, cuya Dirección General
es la encargada del expediente del gas de esquisto, explicaba el
viernes (18 de octubre) el motivo por el cual "el mundo no
esperará a las elecciones".
“Mucha gente piensa que
esta Comisión ya ha terminado su labor,” dijo, “que realmente ya
no ocurrirá nada: esperábamos a las elecciones en Alemania, ahora
esperamos a las elecciones europeas y luego esperaremos al
nombramiento de los miembros de la nueva Comisión.”
“Pues bien, en lo que a
mí me concierne, el mandato de esta Comisión finaliza el 1 de
noviembre del próximo año, es decir, falta todavía más de un año,
y continuaremos trabando,” prosigue. “Yo seguiré con mi trabajo.
A las fronteras planetarias no les importan las elecciones.”
EurActiv entiende que
estas palabras fueron escritas en parte teniendo en cuenta el
conjunto de medidas sobre el gas de esquisto, y se prevé que
Potočnik las explique más en detalle en un discurso que pronunciará
esta tarde (21 de octubre) en Londres.
“Nos gustaría que la
legislación sobre el gas de esquisto pasará rápidamente por las
otras dos instituciones,” dijo el funcionario.
“No es urgente, dado
que nadie está realizando realmente actividades de extracción pero
tampoco querríamos que quede aparcada por la celebración de las
elecciones europeas el próximo año,” añadió.
Próximos pasos
- Diciembre de 2013/enero de 2014: La Comisión Europea desvelará los resultados de la consulta pública sobre los combustibles fósiles no convencionales, incluido el gas de esquisto, y anunciará medidas normativas.