El pasado año, Rusell Ray se puso en contacto con las autoridades de Tejas porque sospechaba que los pozos de petróleo y gas que rodeaban su casa eran los culpables de que el agua estuviese apareciendo salada y sucia. Este fue solo uno de los 50 casos de contaminación de aguas por la actividad petrolera y gasística que en 2015 documentó la comisión estatal que regula esta industria.En total, el estado sufre 570 casos de agua contaminada por operaciones de extracción de petróleo y gas, según el informe de contaminación de aguas subterráneas de 2015, publicado la semana pasada por el Comité de Protección de Aguas Subterráneas de Tejas. El informe recoge casos de varias agencias del estado. Estos 50 de 2015 representan un ligero aumento con respecto a los 48 del año anterior, aunque están por debajo de los 72 de 2013, el año con el mayor número de registros.
